17 enero 2011

HIRSUTISMO, ¿QUE ES?

El hirsutismo es el crecimiento excesivo de vello en mujeres, en zonas en las que no suelen tenerlo: labio superior, patillas, barbilla, cuello, areolas mamarias, tórax, en área cercanas a la parte superior o inferior al ombligo, así como en muslos y espalda. Frecuentemente se asocia a acné, a caída de cabello y a irregularidades menstruales.

Es un trastorno que afecta aproximadamente al 10% de las mujeres en edad fértil, y puede ser leve, lo que representa una variación del patrón de crecimiento normal, y en raras ocasiones es signo de un trastorno profundamente grave.

Esta característica es frecuentemente de tipo familiar, particularmente entre las personas de procedencia mediterránea. En las mujeres y los niños, puede ser consecuencia de una alteración de las glándulas que causa una producción excesiva de esteroides masculinizantes (virilización). La vellosidad excesiva es frecuente tras la menopausia y en las personas que utilizan fármacos anabolizantes o corticosteroides. La enfermedad también puede desarrollarse en las personas que utilizan otros fármacos, como el minoxidil, que se usa para controlar la presión arterial.

POSIBLES CAUSAS

Síndrome del Ovario Poliquístico: Suele comenzar en la pubertad. Aunque se desconoce con precisión la causa, la hormona Luteinizante (LH) está aumentada en proporción a la Folículo estimulante (FSH), ocasionando falta de desarrollo de los folículos ováricos, lo que lleva a anovulación crónica con folículos inmaduros, así como a producción elevada de andrógenos. Cursa con hirsutismo, acné, falta de menstruación o alteraciones menstruales y esterilidad.

Hipertecosis ovárica: Es una enfermedad de los ovarios en la que hay proliferación de islas de células de la teca. A diferencia del Ovario Poliquístico, cursa con valores normales de LH y de FSH, pero sin embargo las cifras de andrógenos son mayores.

Hirsutismo idiopático o familiar: Se debe a una sensibilidad aumentada de la piel a los andrógenos, o al incremento de la actividad a nivel cutáneo, de una enzima llamada 5-alfa-reductasa, por propensión familiar a tener mayor número de foliculos pilosos por unidad de área de piel. Se inicia con la pubertad, siendo normales las menstruaciones, las hormonas circulantes y la fertilidad.

Hiperplasia suprarrenal congénita: Está ocasionada por falta de una de las enzimas necesarias para la síntesis de Cortisol, lo que provoca aumento de una hormona hipofisaria, ACTH, que estimula la producción de andrógenos suprarenales.

Hipotiroidismo: Disminuye los niveles de proteína transportadora de Testosterona, comportando un aumento de Testosterona libre que es la fracción activa.

Síndrome y Enfermedad de Cushing: Por aumento en la producción de Cortisol. Utilización de algunos medicamentos. Sobre todo algunos contraceptivos orales y los corticoides.

DIAGNÓSTICOS
1. Haciendo una historia clínico que permita conocer, la fecha de inicio del crecimiento del pelo, o del acné o de la caída del cabello, así como la evolución posterior; fecha de la primera menstruación y periodicidad de las siguientes.

2 . Haciendo una detenida exploración física para cuantificar la intensidad, longitud y grosor del vello y del cabello, evaluándolo por zonas según criterios internacionales.

3 . Realizando determinaciones entre el segundo y noveno día del ciclo menstrual de las hormonas que puedan estar implicadas, según los datos recabados de la historia clínica y de la exploración.

TRATAMIENTOS
Los más eficaces son los que combinan Estrógenos y un Antiandrógeno, durante un periodo de un año. El antiandrógeno –Espironolactona, Acetato de Ciproterona, Flutamida, etc-, se elige dependiendo de la causa del hirsutismo. Además, las pacientes pueden someterse a los cuidados cosméticos que deseen, por razones estéticas, como depilación láser, aunque evidentemente estos procedimientos no solucionan ni total ni parcialmente la causa productora el hirsutismo. La Hiperplasia suprarrenal tardía, requiere tratamiento con corticoides de por vida.

En los seis primeros meses de tratamiento no suele percibirse ningún efecto beneficioso aparente; a partir del sexto mes, el vello se hace más fino y corto, y la necesidad de depilación se va espaciando. En ocasiones se requiere un segundo ciclo a los seis meses de terminar el primer tratamiento con un antiandrógeno de acción más fuerte e incluso algunas personas precisan un tercer ciclo.

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