12 mayo 2006

LA BILIRUBINA


La bilirrubina es un pigmento verde rojo anaranjado responsable del color oscuro de las heces. Esta sustancia se forma a partir de la degradación de la hemoglobina -proteína capaz de captar el oxígeno- tras la destrucción de los glóbulos rojos muertos, principalmente en el bazo, el hígado y la médula ósea.

La hemoglobina así liberada se transforma en bilirrubina, que es vertida en la sangre para ser captada por otra proteína, la albúmina. Tras un largo viaje por el torrente sanguíneo, el complejo proteico llega al hígado. Allí, las células hepáticas o hepatocitos separan la bilirrubina de su acompañante, y la conducen hasta los canalículos biliares, para ser incorporada en la bilis, un líquido amarillo verdoso que interviene en la digestión. Aunque la mayor parte de la bilirrubina se origina siguiendo esta vía metabólica, también puede surgir de la hematina, sustancia presente en los hematomas.

Generalmente, la cantidad de bilirrubina que fabrica nuestro organismo permanece constante; entre 0,5 y 2 gramos diarios, aunque esta cifra puede variar. La síntesis en exceso del pigmento es capaz de desatar serios trastornos, como la formación de cálculos biliares y la aparición de ictericia, enfermedad que se caracteriza por una coloración amarillenta de la piel y las mucosas, debido a la acumulación de dicha sustancia. Además, se sabe que la bilirrubina en determinadas situaciones resulta altamente tóxica para el cerebro de los recién nacidos. Algunos bebes nacen afectados por un trastorno metabólico que es conocido como ictericia fisiológica, enfermedad causada por la masiva degradación de glóbulos rojos.

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