29 diciembre 2005

TIEMPO Y SUS ORIGENES

El significación actual del tiempo proviene de los campos más avanzados de la astronomía y la física, pero su verdadera naturaleza permanece como un misterio. El tiempo no sólo sirve para regir las actividades del hombre sino también para su ser mismo, pues todo lo que experimenta en su vida sucede en el pasar de esta contemplación. De hecho, no hay nada en el mundo conocido que no experimente los cambios que el tiempo trae consigo. Se dice que "el tiempo es riguroso" porque nunca deja fluir y todo lo que existe está sometido a su efecto. Todos nos vemos afectados por el tiempo y, sin embargo, es tan difícil de definir. Hace mil quinientos años, Agustín, un filósofo y sabio obispo de Hipona que después fue santo, preguntó: "¿Qué es el tiempo?" y se respondió a sí mismo: "Si alguien me lo pregunta, sé lo que es. Pero si deseo explicarlo, no puedo hacerlo".

El tiempo ha intrigado a las mentes humanas desde la antigüedad y en un intento de entenderlo se le han otorgado distintos sentidos. Los griegos creían que tiempo era cíclico y que cuando todos los cuerpos celestes volvieran a sus posiciones originales, todo volvería ser como en el principio e iniciaría de nuevo la existencia. Los cristianos, en cambio, concebían al tiempo en forma linear, con un principio y un final, consignados en su texto sagrado, la Biblia. En la era del racionalismo, el físico Isaac Newton dijo que el tiempo existía independientemente de la mente humana y los objetos materiales, que fluía por sí mismo. El filósofo Emmanuel Kant, al contrario, propuso que el tiempo era una invención humana que se proyectaba sobre el universo.

Todos sabemos que el tiempo se percibe de manera subjetiva, por ejemplo es muy distinto pasar un minuto corriendo que estar un minuto bajo el agua. El tiempo también se percibe a partir de los cambios manifestados en los objetos animados e inanimados. La observación del mundo externo permite indicar la sucesión de numerosos acontecimientos, algunos de tipo astronómico, como la salida y puesta del Sol, la sucesión de las estaciones, y otros como las posiciones sucesivas que adopta un cuerpo en su caída, un pendiente que tiembla, o los cambios biológicos de los seres vivos.

¿Cuándo se originó el tiempo?
Hace unos 15 mil millones de años sucedió un fenómeno cósmico llamado Big Bang o "gran estallido" que dio origen, en ese preciso instante, al Universo. En menos de un segundo, se creó toda la materia, energía, espacio y tiempo. Con esta explosión primordial, en donde nubes de gas se condensaron y, al correr de miles de años, se crearon millones de galaxias de estrellas, se echó a andar una fuerza motríz inicial que hasta hoy hace que el Universo se expanda y se expanda, y se expanda.

Hay una teoría que pronostica que llegará un momento en que la mutua gravitación de las galaxias que se alejan reducirá la expansión del Universo, la frenará y, finalmente, la invertirá. Entonces, el Universo comenzará a contraerse hasta que, después de miles de millones de años, se concentrará toda la materia y energía cósmica en un grano de arena y el tiempo terminará ... hasta que, nuevamente, suceda otro "gran estallido". Esta teoría implica que el estallido que marca el principio de "nuestro" universo fue también el que puso fin a uno anterior; y el fin de nuestro universo será, a su vez, el comienzo de otro. Así, el final del tiempo es igualmente su principio, en un ciclo que se repite infinitamente.

Sin embargo, a pesar de todos los conocimientos astronómicos que se tienen hay una pregunta que aún no pueden responder los científicos: ¿qué había antes de la existencia del Universo y el tiempo? ¿la nada?.

Los Agujeros Negros
Los "hoyos negros" son otro de los fenómenos que han intrigado a los astrónomos y han inspirado toda una serie de historias de ficción. Un "hoyo negro" es un Sol gigante que agotó su combustible termonuclear, se volvió inestable y se colapsó hacia el interior de sí mismo. El peso de la materia que absorbe de todas direcciones comprime a la estrella que muere a tal punto que casi alcanza el volumen cero y una densidad infinita. La velocidad necesaria para que la materia escape de la fuerza gravitacional de un hoyo negro tendría que ser mayor a la velocidad de la luz, por lo que nada -ni materia, ni radiación, ni luz- pueden escapar a ser absorbidos por un hoyo negro. Nadie sabe qué hay del otro lado de un "hoyo negro" pero se cree que pueden ser pasadizos que comunican distintos espacios o tiempos del Universo.

Los seres humanos de la prehistoria conocieron el tiempo a partir de la observación de fenómenos naturales regulares, como el amanecer y el atardecer, los ciclos de la luna, los cambios en la posición de las estrellas en el firmamento, las estaciones del año, el crecimiento y decrecimiento de las aguas de ríos, mares y lagos y, sobre todo, por el nacimiento, desarrollo y muerte de todos los seres vivos.

En las comunidades primitivas hubo hombres cuya función fue precisamente guardar y enriquecer el conocimiento de los ciclos naturales para la sobrevivencia de su grupo social. Estos hombres sabios eran sacerdotes o chamanes que indicaban el tiempo para que todo sucediera, sabían cuándo sembrar, cuándo cosechar, cuándo iban a crecer las márgenes de los ríos, cuándo iba a haber sequía, cuándo empezaría la temporada de frío o de calor. Los sacerdotes sabían que los ciclos naturales estaban relacionados íntimamente con los movimientos de los astros: la Luna, el Sol y las estrellas. Estos sacerdotes eran astrónomos y de su acuciosa observación de la bóveda celeste dependían en gran medida la precisión de sus predicciones y el poder que tenían sobre la gente de su comunidad. Sin embargo, los hombres de la prehistoria no sabían de ciencia y veían a los cuerpos del firmamento como dioses que controlaban las estaciones, el clima y todo lo viviente. Por eso, en su origen, todas las religiones se conformaron en torno a los astros y los fenómenos naturales: el dios-Sol, la diosa-Luna y las deidades-estrellas, además del dios del trueno, de la lluvia, etcétera. Los sacerdotes determinaban qué días debían hacerse plegarias, cuándo ceremonias y cuándo sacrificios a estos dioses celestes para que continuaran con su marcha en el firmamento, el tiempo no se detuviera y se preservara la vida humana.

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